Hoy me vendría tan bien un abrazo. Sólo abrazarme a él, en silencio. Sentir nuestras respiraciones y nuestros latidos, que lentamente van entrando en sincronismo.
Y por un rato, la realidad se desvanezca en sus brazos.
Me vendría tan bien. Pero está lejos.
Así, yo sigo en soledad, pensando en él. En ese abrazo. (Que algún día llegará, espero que pronto)
